EL GLORIOSO ALAN MOORE LO DEFINIO A EL, PERO EL REDEFINIO TODO
UN GENERO. INGLES, OCULTISTA, ENIGMATICO, PRAGMATICO, MENTIROSO, INESCRUPULOSO,
GROSERO, TRAMPOSO, VICIOSO, UN FLOR DE HIJO DE PUTA, BAH. SI LA COSA SE PONE
ESPESA Y HAY SERES SOBRENATURALES DE POR MEDIO, SEGURO QUE EL SACARA LAS PAPAS
DEL FUEGO. ¿COMO PUEDE UN TIPO COMUN Y CORRIENTE HACERLE EL AGUANTE A ESPECTROS,
VAMPIROS Y DEMONIOS SIN MORIR EN EL INTENTO? ESE ES APENAS UNO DE LOS MUCHOS
SECRETOS DE HELLBLAZER.
1.UN BUFON EN LA CORTE DEL
REY VERDE
John Constantine apareció por primera vez en Swamp Thing
(2° serie) n° 37 (Jun.85). Alan Moore, ilustre guionista de esa inolvidable
etapa de Swampy, asegura haberlo creado a pedido de los dibujantes, Stephen
Bissette y John Totleben quienes, cebados a full con The Police, querían
tener en la serie a un personaje con los rasgos de Sting. Moore andaba con ganas de incorporar un místico a la
saga de Swampy y encontró en ese loquito con rasgos de rock star la alternativa
al típico mago circunspecto, finoli y elevado (ya sea por su poder, su
fama o su fortuna) muy por encima de la gente normal. John sería un brujo
de clase baja, una rata de ciudad preparada para moverse con éxito entre
las miserias no sólo del alma, sino también de la sociedad. Con esto en mente, Moore convirtió a Constantine en
eje central de la espectacular saga conocida como American Gothic, a lo largo
de la cual el tipejo desprolijo y guarango demostró tenerla mucho más
clara que esa criatura cuasi-celestial que gobernaba no sólo los pantanos
de Louisiana, sino incluso el Verde todo. Al público le encantó
y, obviamente, pidió más. Poco después, con Watchmen ya
en las bateas, Moore presentó un proyecto a DC titulado Twilight of the
Superheroes, una saga apocalíptica, con amplia repercusión en
todos los títulos y con un rol protagónico reservado para Constantine,
quien recibiría su serie regular como spin-off de la saga en cuestión.
DC jamás aprobó Twilight... (aunque decenas de editores y guionistas
"abrevaron" en ella durante los años posteriores) y pronto estalló
el conflicto entre el guionista y la editorial, a raíz de las regalías
generadas por el merchandising de Watchmen. Cuando la coordinadora Karen Berger
decidió que, pase lo que pase, Constantine debía tener su propia
serie, Moore no quiso siquiera sentarse a conversar. Para empeorar aún más las cosas, el título
elegido por DC para la serie, Hellraiser, ya estaba registrado por el novelista
Clive Barker. Bloody Hell!
2. UN PUNK EN LA INGLATERRA
CONSERVADORA
La adversidad no hizo temblar ni por un minuto las convicciones
de Karen Berger. A falta de Hellraiser, la serie se denominó Hellblazer
(suena parecido, no?), y a falta de Moore, Karen se mandó la Gran Len
Wein: avión a Londres y a importar guionistas ingleses. El elegido fue
Jaimie Delano, casualmente sucesor de Alan Moore en Captain Britain, una de
las tantas series británicas en las que descolló el barbeta antes
de recalar en DC. El dibujante también tenía pasaporte inglés
y una interesante trayectoria en las islas: John Ridgway. Con fecha de tapa
de Enero 1988, Hellblazer estaba a punto de encender una llama que hoy, 13 años
más tarde, todavía arde a full.
Poco y mal traducida al castellano, la etapa de Delano es donde
realmente el personaje de Constantine cobra su actual dimensión. Despegado
de su rol de secundario con onda, Hellblazer incorpora a lo largo de estos años
una profunda dimensión social: lejos de los pantanos (y de la grandilocuencia
de American Gothic), las historias de Delano ubican a John (todavía con
saco entre la camisa y el sobretodo) en ambientes cerrados, oscuros, decadentes.
Los demonios están ahí, pero integrados a una sociedad corrupta
desde la médula o, mejor dicho, desde el poder. Delano no para un minuto
de bajar línea contra Margaret Thatcher y se mofa lo indecible de la
familia real y la corona británica. La primera saga presenta a Chas Chandler (eterno segundón
y amigo fiel) y a un personaje copado, Papa Midnite, mientras John viaja de
New York a Africa para vencer al demoio Mnemoth. Después combate a los
yuppies del infierno y en el n°4 debutan tres secundarios con chapa: Cheryl
Masters (hermana de John), Gemma (la sobrina) y Zed, una brujita muy cool. A
partir del n°6, el villano excluyente es el demonio Nergal, rosqueado con neo-nazis
en una siniestra conspiración. Otro amigo de John de su Época
punk, Ritchie Simpson, pasa de capo de las computadoras a alma en pena que vaga
por un limbo virtual o, como le decimos ahora, el cyber-espacio. Ya en la lona,
Constantine recibe una transfusión de sangre del propio Nergal, un detalle
para nada menor. John aprovecha el epílogo de esa saga (n°9) para festejar
su cumpleaños n°35 y de ahí nos vamos a la SwampThing n°76, donde
Abby y su elemental consorte requieren la ayuda de John para concebir a su retoño.
En el n°10 debuta un dibujante de alto impacto, Richard Piers
Rayner, mientras John pone el hombro (por no decir otra cosa) para que la simiente
elemental de Swampy llegue a fecundar a su esposa humana. De esa extraña
unión triangular nacería meses más tarde la encantadora
Tefé. Y nos vamos a un flashback a 1978, donde un joven Constantine llega
a Newcastle a practicar magia con sus amigos Lástima que a Nergal se
le ocurre hacerles una pequeña joda y la experiencia termina en tragedia
(ver recuadro). Ya en el presente, y con la ayuda del cyber-Ritchie y los extraños
Agony y Ecstasy, John logra acabar con Nergal de una vez y para siempre. Tal
vez así logre acallar a los fantasmas de Newcastle. Entre los números 14 y 22 se desarrolla la que seguramente
es la peor saga en la historia de Hellblazer: Fear Machine. Innecesariamente
larga, la historia nos muestra a Constantine perseguido por la policía,
hasta que encuentra refugio en una comunidad hippie y se hace amigo de Marj
(en realidad, más que amigo) y su hija Mercury, una joven con gran potencial
para la magia. Mercury cae en manos de una corrupta y poderosa logia masónica
y John debe enfrentarse a su líder, un demonio en forma de serpiente,
a quien vence con ayuda de la brujita Zed. En el medio de la saga, además,
Rayner deja la serie y lo reemplaza Mark Buckingham.
Tras un unitario horrendo y el Annual 1 (donde Delano combina
a la perfección los mitos del Rey Arturo con un flashback a 1982 que
gira en torno a la Guerra de Malvinas), llegamos al n°24, donde arranca una
nueva saga, Family Man, pero se corta. Le siguen dos numerazos de Grant Morrison
y David Lloyd y el mejor unitario de la historia de este título, Hold
Me (n°27), a cargo de Neil Gaiman y Dave McKean (!). Y después sí,
entre el 28 y el 31 todo pasa por Family Man y el encuentro final entre John
y su padre, Thomas, muerto a manos de un asesino serial. Le siguen una despareja
colección de unitarios (bien dibujados por Steve Pugh, o por Sean Phillips,
según los números), entre los que destacamos, sin duda, el n°35,
un flashback a 1961, con hermosos momentos de la infancia de John. El n°39 es la despedida de Constantine con Marj y Mercury y
trae impactantes revelaciones sobre el nacimiento de John, la muerte de su madre
y el shockeante destino de quien debió haber sido el hermano mellizo
del antihéroe. Delano se despide en el n°40 y lo hace a lo grande, con
una biografía de Constantine magníficamente ilustrada por Dave
McKean. El chaboncito que se parecía a Sting y le daba baile a Swamp
Thing era ahora un personajón con todas las letras, listo para vivir
una Época de gloria, de esas que marcan a fuego a una serie, a un momento,
pero también a una generación de comiqueros. (A.A.)

3.UN BASTARDO EN LAS PUERTAS DEL INFIERNO Estamos en Mayo de 1991 y un pibe irlandés de veinte
años se hace cargo de los guiones de la serie: Garth Ennis, un tremendo
bastardo. Ya desde su primera saga, Hábitos Peligrosos, redefine a Constantine,
presenta nuevos amigos, a Kit Ryan (quien será LA mujer de John), y a
quien será el más peligroso adversario de toda su etapa: el First
of the Fallen o, como le decimos nosotros, el Demonio. A lo largo de los seis
primeros números, con feos dibujos de Will Simpson, Garth demuestra que
es un verdadero capo y en uno de los finales más originales en un comic,
Constantine vence a un cáncer terminal de pulmón (adquirido por
fumarse más de un atado de puchos por día) y hasta se mofa de
la Tríada Infiernal:
"_ Hice trampa. Me reí en la cara del Diablo, cuando toda la gente sólo
puede sucumbir. La lluvia me baña, cada gota como culpa líquida,
me empapa en mi propia maldad. No es una carga agradable, pero por lo menos
estoy acostumbrado. Porque eso es ser yo. Ser John Constantine".
Los números 47 y 48 cuentan una muy buena historia de
fantasmas y el 49 es un unitario navideño que presenta a Arcadian, el
Señor de la Festichola con dibujos a cargo de un amigo de Garth: Steve
Dillon. En el número 50 vuelve Will "madera" Simpson para presentar a
otro enemigo majestuoso: El Señor de los Vampiros. "_Vamos, John. Podemos hacer grandes cosas juntos. Podemos
crear algo nuevo y oscuro y bello. Y esos estúpidos nunca van a pararnos
con su estúpida magia maldita. Hay todo un mundo ahí afuera...
Y estoy hambriento.
_Si estás tan hambriento, ¿por qué no comés mierda?". El 51 es un relleno de John Smith y Sean Phillips bastante
atrapante y, del 52 al 55 Garth y Simpson presentan una tetralogía espeluznante:
Sangre Real, que marca la entrada de otro grande a esta serie, el portadista
Glenn Fabry. El Príncipe Carlos es poseído por Calibraxis, el
mismo demonio que poseyera al médico de la Reina Victoria y asesinara
putas con el seudónimo de Jack el Destripador.
"_Querías poner a un demonio en el trono, Marston. Sos
un lunático de mierda...
_ No, Constantine. Soy un patriota". El 56 es un buen unitario con dibujos de David (V For Vendetta)
Lloyd; 57 y 58 marcan el regreso de Dillon a los dibujos para una historia doble
impresionante. Entre el 59 y el 61 se desarrolla la saga que cuenta el romance
entre un ángel y Elle, un súcubo (demonio con rasgos femeninos),
una idea que luego Ennis volvería a usar en Preacher. "_Chantinelle buscó tentarme...
_ ...Y tú transformaste la lujuria en amor.
_ Y ahora ella tiene un bollo en el horno, eh? ¿No tienen forros en el Cielo?". Para el 62 se incorpora oficialmente el dibujante principal
de la etapa Ennis: Steve Dillon. En el número 63, Constantine cumple
40 años y lo festeja con amigos. Entre ellos, tal vez para festejar que
la revista pasa a formar parte de la línea Vertigo vienen invitados especiales
del Universo DC, como Zatanna, el Phantom Stranger y Swamp Thing, quien habilita
marihuana para todos. La saga que se extiende entre el 64 y el 66, Miedo y Odio,
muestra a Constantine como un hijo de mil puta que arruina al ángel Gabriel,
pero su vida turbulenta ahuyenta a Kit y John queda destrozado. "-¿Por qué será que, cuando la gente como vos
ve algo puro y bueno y bello... lo tiene que patear y arrastrarlo por el barro?
_ Si tenés que preguntar, nunca lo vas a saber". Su vida pierde sentido y va cuesta abajo, hasta convertirse
en un vagabundo borrachín, tirado en las calles pidiendo limosna, que
así y todo, acaba con el Señor de los Vampiros (n¡s 68-69). En
el 70, Garth presenta la familia de Kit (que se volvió a Irlanda) y ahí
engancha el Hellblazer Special, con una historia cruel y aterradora y unos pin-ups
alucinantes. En el número 71 John vive una experiencia más allá
de la muerte y decide retomar su vida anterior a Kit. Lo primero que hace es
ir a los Estados Unidos y allí se desarrolla la saga Damnationís
Flame (n° 72 a 75), en la que Constantine es embrujado por Papa Midnite y recorre
una America fantasmal y terrible, acompañando a un recién asesinado
J.F.K., cuya materia gris va chorreando por el agujero de su cráneo.
"_ Te estaban volando de vuelta a Washington después
de Dallas y LBJ y sus amigos estaban de fiesta... Quiero decir, Él es
el presidente ahora. Está en la re-puta gloria. Entonces, en el medio de esto, uno dice "¿Dónde está
Johnson?" y lo buscan por todos lados en el avión y no lo pueden encontrar...
Eventualmente uno mira en el pedacito en el que te tienen a vos, y ahí
está... Alegre como un pedo, cagándose de risa y cogiéndote
por el agujero de la parte de atrás de tu cabeza. Y está diciendo
"¿Quién se ríe ahora, Jack? ¿Quién se ríe ahora?". El 76 y el 77 son unitarios, el segundo con dibujos de Peter
Snejbjerg. El número 78 marca el inicio de la saga final de la era Ennis,
Rake at the Gates of Hell. Es el último enfrentamiento entre John y el
Demonio con todos los amigos de Constantine en el medio y Londres al borde del
estallido social más caótico del siglo. No les voy a decir cómo,
pero ustedes ya saben que el más bastardo siempre se salva. "_ No te rías de mí, pequeño bastardo!
Traté de hacer lo mejor!
_ Eso es lo que dicen todos! Sos sólo otro perdedor que pensó
nos iba a llevar a su Tierra Prometida. Y de pronto, te avivaste de que te tomaron
por pelotudo desde el principio: hiciste un negocio de mierda! Ahora no me vengas
llorando a mí, carajo!
_Pedazo de mierda! Quién diablos te crees que sos?!!" De esta manera, el mejor equipo creativo de todas las etapas
de Hellblazer (Ennis, Dillon y Fabry) cierra todo y se va a Preacher, a seguir
divirtiéndose y contando grandes historias. (D.A.)
4.UN ALMA EN BUSCA DE REDENCION
Ya sin el equipo que había llevado a Hellblazer a la
cima, llega el n°84, excelente unitario en el que regresa -por una sóla
vez- Jaimie Delano y donde debuta como dibujante titular Sean Phillips, quien
ya había pasado brevemente por la serie. El reemplazo de Ennis aún
no está decidido, y Eddie Campbell llega para escribir cuatro números
y ver qué onda. Su saga, Warped Notions, resulta un plomazo y el guionista
elegido a largo plazo es un inglés con mucha más trayectoria como
editor que como guionista, el hoy famoso Paul Jenkins. Jenkins debuta en el n°89 (May.95), con una buena saga en la
que Constantine viaja a Australia y se familiariza con los mitos aborígenes.
Pronto incorpora al personaje secundario más representativo de su etapa:
Rich "el Punk" Eldridge, viejo compañero de tropelías de John
(allá por el '78), que ahora tiene esposa (Michelle) y un hijito, Syder.
El primer gran bolonki estalla en el n°92 (primera parte de la saga Critical
Mass), cuando regresa el First of the Fallen, esta vez aliado con el demonio
Buer, quien posee a Syder. En los distintos bandos aparecen el Phantom Stranger,
Aleister Crowley (un ocultista que existió en la vida real y quien gustaba
denominarse "el hombre más maligno del mundo"), una reencarnación
de Robin Hood, y Jack Green, un vegetal con forma humana, fiel súbdito
de Swamp Thing y guardián de Abaton, refugio de mitos y leyendas. Constantine
no sólo libera a Syder, sino también a Astra (como para cerrar
un plot que venía de lejos), pero le sale caro. Debe entregarse al First
y lo caga de un modo genial: separa su ser en dos Constantines y pone en uno
toda su parte de mierda, su mala leche, sus miedos, sus fobias y, de paso, la
sangre de Nergal y su amor por Kit. Obviamente, el Constantine-podrido se va
al Infierno.
Tras unos unitarios menores (dibujados por Phillips como los
dioses), llegamos al n°100. John está en un extraño coma místico,
causado por la falta de sangre de demonio en sus venas. El First of the Fallen
se le mofa y Constantine tiene un encuentro astral con el espíritu de
su padre (hasta ahora en el limbo), quien le revela que fue Él quien
mató a su madre. Entre aliviado y enfurecido, John condena el alma de
Thomas al Infierno y, satisfecho por ahora, el First lo deja seguir vivo. Las
cosas no son fáciles para John sin su faz corrupta y, tras verse cara
a cara con todo lo que Él mismo desechó, desciende al Infierno.
Allí se encuentra con Elle y pronto se enroscan en una de las escenas
de sexo más tórridas de la historia del comic. En ese acto de
corrupción, John se reencuentra con toda su mala leche y, tras el pucho
de rigor, se va y deja a Elle en banda, muy, pero muy caliente. La siguiente saga fuerte es Last Man Standing (n°s 110-114),
donde John comienza su noviazgo con Danita Wright, una periodista yanki de raza
negra que raja la tierra. Rich y Michelle esperan otro hijo y quieren que John
sea el padrino. Mientras tanto, extraños movimientos sacuden a Inglaterra
y parece que se destruirá. Detrás de la habitual maraña
de conspiraciones está el inmortal Myrddin (que no es otro que Merlin),
quien captura a Rich, Michelle y Danita. Constantine sale airoso una vez más
(esta vez con la ayuda de Jack Green, la cabeza de Bran y el sacrificio de un
amigo, Dez) y se entera de un secreto que lo shockea: Rich es el último
descendiente del Rey Arturo, quien piensa reencarnar en el hijo que Michelle
lleva en su vientre, es decir, su futuro ahijado! El pibe nace en el n°118 y
el 120 marca la despedida de Sean Phillips, en un número con muchísima
introspección, donde aparecen Death (sí, esa Death), Jenkins,
Phillips y hasta Alan Moore. John cierra el festejo de sus 10 años al
frente de Hellblazer con una frase brillante: "La realidad es apenas una historia
que cobró vida propia".
En el n°121 se incorpora el dibujante Warren Pleece, justo
para el inicio de Up the Down Staircase, una saga que nos lleva de nuevo a EEUU,
donde John conoce a la familia de Dani. Pero claro, en un barrio de clase media
baja, la violencia está a la orden del día y, como a las armas
las carga el Diablo, el First of the Fallen manipula a los parientes de Dani
para que se maten entre ellos. "No me divertía así desde que los
romanos se culeaban entre ellos hace algunos milenios", afirma el maligno. Buena
parte del bolonki en cuestión gira en torno a Pammie, una chica muerta
de un balazo en el bocho, que vaga como un alma en pena. Pero hete aquí
que Pammie no es otra que Elle, la súcubo, que viene a vengarse de John.
En la saga How to Play with Fire (n°s 125-128), todos los plots y subplots de
la era Jenkins convergen hacia un gran final. El hijo de Rich recibe bautismo,
regresa Buer, Abaton queda al borde de la desaparición, reaparecen Crowley,
el John-podrido y hasta Gemma, la sobrina de John, todos para darle categóricamente
la espalda al antihéroe, obviamente manipulados por Elle. Constantine
recurre al First of the Fallen, a quien le entrega el alma (una vez más)
a cambio de que liquide a Elle. Con el súcubo eliminado, John visita
a Tom, un viejo medio croto que vive en el bosque y que no es otro que Dios,
quien libera a las almas de sus amigos de la influencia de Elle. Pero ya es
tarde. Rich sabe que su hijo será vital para el futuro de Inglaterra
y se da cuenta de lo peligroso que es dejarlo cerca de John. Danita, convencida
de que entre John y Elle hubo más que un combate místico, también
lo deja. Esta vez no muere nadie, pero lo que debió haber sido una gran
victoria, termina por ser la derrota más amarga en la historia de Constantine.
El tipo trató de hacer las cosas bien, pero cuando hay tanta mierda en
el medio, no siempre se puede. Mientras tanto, con 40 lindos números
a sus espaldas, Paul Jenkins se despide y se va a Marvel, a dar vuelta como
un guante a los queridos Inhumans. 'Nuff said!
5.TRES ZARPADOS FUERA DE CONTROL
Dos de los tres miembros de la mejor etapa de la serie, el
guionista Garth Ennis y el portadista Glenn Fabry, vuelven al ataque, junto
al mediocre dibujante John Higgins, para la saga Son of Man, que se extiende
entre los n°s 129 y 133. Innecesariamente extensa, la historia muestra a Constantine
metido en un baile que Él mismo provocó cuando, años antes,
invocó a un demonio para que habitara el cuerpo del hijito de un poderoso
capo mafia. Ahora el nene creció y se vino la noche para todos, pero
John y Chas ponen todo para frenarlo.
Siempre con Higgins al lápiz, se anuncia con bombos
y platillos la llegada de un nuevo guionista titular, el impactante Warren Ellis,
cuya primera saga, Haunted (n°s 134-139), también se extiende más
de la cuenta. John redescubre el aspecto místico de Londres, mientras
rastrea a Josh, un perverso hechicero responsable de la muerte de Isabel, una
ex-novia de Constantine. Luego, Ellis se embarca en una serie de unitarios,
cada uno más amargo, tortuoso y escabroso que el anterior. Frank Teran,
Tim Bradstreet, Javier Pulido y Marcelo Frusin acompañan perfectamente
a Ellis (a pesar de tener estilos muy diversos) pero el sueño llega rápidamente
a su fin. El unitario escrito para el n°144 (Shoot, dibujado por otro grosso,
Phil Jimenez) gira en torno a una matanza en una escuela, donde el asesino serial
era un alumno. La realidad supera a la ficción y, a raíz de un
resonante caso de tiroteo en una escuela pública que costó varias
vidas, DC decide no publicar Shoot y Ellis pega un portazo. Rápidamente
sacan las papas del fuego Darko Macan (el primer guionista no inglés
en mojar en esta serie) y Gary Erskine, en una linda saguita de dos partes (n°s
144 y 145) que le da aire para arrancar al nuevo equipo creativo. Garth Ennis, Warren Ellis y... ¿qué otro guionista es
sinónimo de mala leche, guarangadas y violencia al por mayor?. Adivinaron:
Brian Azzarello, un yanki que forma equipo con otro yanki (el primer equipo
sin autores ingleses en la historia de Hellblazer), nada menos que el legendario
Richard Corben. Azzarello y Corben se embarcan en una saga de seis episodios
titulada Hard Time, que nos muestra a Constantine en una cárcel de los
EEUU, condenado a 35 años de prisión por un asesinato que no cometió.
La penitenciaría es un marco ideal para un despliegue de mala leche y
depravación como nunca se vio en las páginas de un comic. El dibujo
de Corben (oscuro, grotesco, burlonamente escalofriante) resulta ideal para
una historia totalmente descontrolada en la que Constantine renuncia al truquito
de "prefiero intimidar a demostrar mis poderes" y pela hechizos a cuatro manos,
hasta convertirse en rey absoluto de una cárcel que asustaría
al propio First of the Fallen. A cambio de su libertad, John calma los ánimos
de una turba de presos endemoniados y se va.
Para su segunda saga (Good Intentions), Azzarello incorpora
a otro dibujante americano, pero más del sur: nuestro amigo rosarino
Marcelo Frusín. Los seis números de Good Intentions componen una
especie de road movie en la que John, solo y varado en los inmensos EEUU, recorre
rutas, caminos y pueblitos mientras le caga la vida a viejos conocidos y pobres
incautos que no tenían idea de su corrupta existencia. La etapa Azzarello parece concentrarse en avanzar al personaje
hacia los abismos de la maldad más aberrante, en lugar de indagar en
el pasado de John, como lo hicieran Jenkins y Delano, en cuyas etapas son habituales
los flashbacks. Veremos si Azzarello, además, se decide o no a reunir
a John con los personajes secundarios que supo acumular en años anteriores
(los seis o siete que siguen vivos, claro), una veta que Warren Ellis (su antecesor)
afirmaba que no le interesaba explorar. Con 13 años de publicación ininterrumpida y más
de 150 números con un promedio de calidad muy difícil de alcanzar,
lo que empezó como un raro spin-off de Swamp Thing terminó por
convertirse en el título más longevo de Vertigo (y octavo en el
total de títulos de DC) y en una de esas series donde todo puede pasar,
a tal punto que cada autor que logra una interpretación convincente del
personaje, se consagra y recibe ofertas para trabajar en proyectos de alto perfil.
No te digo que te hagas amigo, porque el tipo se dedica a estafar espíritus
y porque es conocida su tendencia a atraer, cual imán maléfico,
la desgracia y la muerte hacia quienes lo rodean. Pero si te caben los antihéroes
jodidos y manipuladores, dejate hechizar por Hellblazer. Dale, nomás,
dale que va, que allá en el horno se vamo' a encontrar! (A.A.)
TU PASADO TE CONDENA John Constantine nació en Liverpool, en 1953. Segundo
hijo de un matrimonio de clase trabajadora (su herman, Cheryl, le lleva siete
años) el nacimiento de John fue problemático: Thomas, el padre,
golpeaba a menudo a la madre, Mary Anne, tratando de causarle un aborto y terminó
por causarle la muerte. Además, antes de salir del vientre de su madre
(quien falleció durante el parto), John acabó con la vida de quien
debió haber sido su hermano mellizo. Desde chico, su padre lo responsabilizó
por la muerte de su madre y su infancia fue sumamente dura e infeliz. Su juguete
favorito fue el corazón de un chico muerto, que encontró disecado
en un baldío. Un chico al que conoció un día (casualmente
llamado Nergal) le convidó su primer cigarrillo a la tierna edad de nueve
años. Pronto se empezó a interesar por la magia y el ocultismo:
a los 14 años le echó una maldición a su abusivo padre,
condenado a morir lentamente. Obviamente, la relación entre ambos empeoró y
John llegó a escaparse de su casa dos veces. En ambos casos huyó
a Londres y la segunda vez, a los 17, se quedó en la casa de su gran
amigo Chas.  En pleno auge del punk, John trabó amistad con varios
músicos, entre ellos su viejo compañero de escuela Gary Lester,
y formaron una banda llamada Mucous Membrane, que llegó incluso a grabar
un simple en los álgidos días de 1978. John se fue volcando más
y más hacia la magia y comenzó a practicar exorcismo e invocación
de espíritus. Un día llegó a Newcastle acompañado de
sus amigotes con el objeto de invocar a un demonio. Pero todo sale mal y, además
de varias muertes, John carga en su conciencia el hecho de haber condenado al
Infierno el alma de una chica, Astra Logue, todo esto cortesía de Nergal,
el demonio a quien trataban de invocar. Trastornado por la experiencia, John
es recluído en el neuropsiquiátrico de Ravenscar, donde permanece
dos años. Cuatro años después, se lo da por muerto (tras
otro exorcismo frustrado) y hasta se realiza un funeral, en el cual John reaparece,
más vivo que nunca. Poco después cobra conocimiento de una gigantesca crisis
que afectará al plano espiritual y se decide a reclutar para su causa
al poderosísimo Swamp Thing, a quien le revela su condición de
Elemental de la Tierra y la existencia del Parlamento de los Arboles. De ahí
en más, su historia se desarrolla a lo largo de los comics que hemos
repasado en esta nota. Ah! Y en algún momento no muy definido de su vida,
el muy tránsfuga se transa a la mismísima Zatanna. Ladri! (A.A.)
MALDAD FUERA DE SERIE Obviamente, un personaje con las posibilidades de Constantine
es difícil de mantener encerrado en un sólo título. Además
de sus lógicas apariciones en la revista de Swamp Thing, Hellblazer participó
en otras series de Vertigo (Books of Magic, Sandman, Shade) y protagonizó
historias breves (todas ellas muy recomendables) en las cuatro antologías
del imprint: Vertigo Jam y los tres Vertigo: Winter's Edge. Desde la irrupción
del sello Vertigo, las apariciones de Constantine en el Universo DC (que nunca
fueron muchas) se limitaron aún más y su único rol más
o menos destacable se da en uno de los crossovers de la saga Underworld Unleashed,
de 1995. Pero hay otras historias donde Constantine tiene mucho que ver y que,
a riesgo de que pasen desapercibidas por nuestros lectores, pasamos a reseñar.
.En la Green Arrow n°25, Ollie visita Inglaterra y se cruza
con John en un pub, en una escena menor, pero divertida, escrita por Mike Grell
y dibujada por J.J.Birch. .En la Firestorm n°84, con el héroe nuclear convertido
en Elemental del Fuego, John Ostrander (autor de la serie) pidió permiso
para usar a Constantine en el mismo rol que cumpliera en Swamp Thing (o sea,
avivar al poderoso de sus nuevas responsabilidades) pero Karen Berger, convencida
de que los muchos lectores que estaba consiguiendo Hellblazer provenían
de un sector del fandom muy alejado de los superhéroes, decidió
no prestar a John. En su reemplazo, Ostrander conjuró a Gregori Eilovitch
Rasputin, un enigmático ruso que considera a Constantine "un colega". .En 1990, Neil Gaiman lanza The Books of Magic, la miniserie
en la que hace su debut Tim Hunter. A lo largo de los cuatro episodios, el joven
aprendiz de brujo recorre los mundos de la magia acompañado por Dr. Occult,
Mr. E, el Phantom Stranger y, por supuesto, John Constantine. .Otro faux pas llega en 1993, con la miniserie de Stanley and
his Monster, creada por Phil Foglio. La disparatada trama incluye a demonios,
íncubos y súcubos y, ante la obvia negativa de Berger por habilitar
al ocultista top de Vertigo, Foglio introduce a Ambrose Bierce, una réplica
tan exacta de Constantine, que debe aclarar cada dos minutos que no se trata
del verdadero inglés, sino de un tipo que se le parece mucho y se dedica
a lo mismo. Como humorada, funcionó diez puntos. .También de 1993 es un suplementito que se incluyó
en varios comics de Vertigo, llamado Death Talks About Life (por Gaiman y Dave
McKean, nada menos), donde la letal hermana de Sandman y un bien predispuesto
Constantine explican los riesgos del sexo sin preservativo e instruyen al lector
acerca del uso de este último. Si soñabas con ver a John pelar
la banana, esta es la tuya. .Una aparición menor de Constantine tiene lugar en la
miniserie Mobfire, de 1995, escrita por Gary Ushaw y dibujada por Warren Pleece,
luego dibujante de la serie de Hellblazer. .También de 1995 es The Horrorist, dos prestiges con
guión de Jaimie Delano y dibujos de David Lloyd. Constantine protagoniza
una historia triste, desgarradora y difícil de digerir que, como todo
guión de Delano, da cabida a una potente bajada de línea política. .En 1997 se edita Heartland, el one-shot donde Garth Ennis
y Steve Dillon nos muestran la vida de Kit Ryan en su Belfast natal, sacudida
por conflictos políticos. John no aparece ni un cuadrito pero, obviamente,
tiene mucho que ver. .También de 1997 son los dos numeritos de Hellblazer/
Books of Magic, una miniserie bastante intrascendente que reúne a John
con Tim Hunter, co-escrita por Paul Jenkins y John Ney Rieber y dibujada por
Paul Lee. .Ya en 1999, se publica The Trenchcoat Brigade, una miniserie
cuyos protagonistas son Dr.Occult, Mr. E, Phantom Stranger y Constantine y que
transporta al "equipo" a la Ucrania de 1648, donde se encuentran con un peculiar
ancestro de John. El guión es de Jaimie Delano y los dibujos de John
Ridgway, el mismo equipo que lanzó la serie regular de Hellblazer en
1988. .También de 1999 es The Sandman Presents: Love Street,
tres números escritos por Peter Hogan y dibujados por Michael Zulli.
La historia, ambientada en 1968, lleva a John a las puertas de Wych Cross, donde
participa de un frustrado intento por liberar a Morpheus, más conocido
como Sandman, de las garras de Roderick Burguess. .Y última: la miniserie de cuatro partes Bad Blood (por
Delano y Phillip Bond), esta vez ambientada en el 2025, con un Constantine septuagenario
metido en el medio de un bolonki real entre quienes quieren abolir la monarquía
y los que quieren continuarla a toda costa, ante la inminente muerte del Rey
Carlos. Una comedia feroz y cautivante, que le pone broche de oro a este listado.
Si no las conseguís en las comiquerías, probá rosqueando
con algún demonio... (A.A.) |