SPIRIT
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AL TRATARSE DE UNA DE LAS SERIES FUNDAMENTALES DE LA HISTORIA DEL COMIC (OBRA, ADEMAS, DEL MAXIMO HISTORIETISTA VIVO), EXISTE UNA INGENTE CANTIDAD DE TEXTOS (MUCHOS DE ELLOS, MUY BUENOS) ACERCA DE ESTE SINGULAR PERSONAJE, A AMBOS LADOS DEL ATLANTICO. ESE DETALLE QUE HACE PARECER INNECESARIO ESTE INFORME, EMPALIDECE ANTE LA NOTORIA (E INEXPLICABLE) FALTA DE REPERCUSION DEL PERSONAJE EN NUESTRO PAIS. PORQUE, MIENTRAS EL MUNDO CONMEMORA SU 60' ANIVERSARIO, EN ARGENTINA SON POCOS LOS QUE CONOCEN LA VERDADERA HISTORIA DE THE SPIRIT.

1. VIDA Y OBRA DEL MAS GRANDE

La historia del Spirit está íntimamente relacionada con la de su creador, el ilustre Will Eisner, con lo cual unos apuntes biográficos se hacen absolutamente indispensables.

Will Eisner nació el 6 de Marzo de 1917 en New York, más precisamente en Brooklyn, pero pronto su familia (compuesta por inmigrantes judíos de clase baja) debió mudarse al peligroso barrio del Bronx. Su primer trabajo profesional, la historieta Captain Scott Dalton, data de 1936 y apareció en un efímero comic-book de nombre Wow. Uno de los coordinadores del frustrado proyecto, Jerry Iger, se asocio con el joven Eisner para fundar un estudio, que pronto comenzó a producir cantidades industriales de historietas para numerosas editoriales. Iger y Eisner contrataban a jóvenes artistas y ganaban cada uno un neto de $ 1.50 por página. A los 22 años, el joven Will era inmensamente rico.

Para las distintas editoriales que encargaban material al estudio, Eisner creó, entre 1937 y 1942, decenas de series y personajes, entre las que se destacan Sheena, Blackhawk y Uncle Sam, entre muchos otros. De todos modos, su creación más recordada no fue un encargo de una editorial de comic-books, sino de una agencia de comics para diarios, el Register-Tribune Syndicate, para el cual Eisner trabajaba desde 1939. El 2 de Junio de 1940, Eisner presenta a The Spirit, como protagonista de aventuras cortas, de siete páginas por semana, como estrella del suplemento que él capitaneaba para esta agencia y que se distribuía junto a la edición dominical de veinte diarios norteamericanos.

Ante el éxito, en Octubre de 1941 se lanzó la tira diaria del Spirit, básicamente a cargo de los ayudantes de Eisner, que tuvo poca repercusión y se canceló en 1944. Eisner había negociado muy bien su contrato con la agencia, por lo cual retuvo todos los derechos sobre The Spirit. Por eso, pudo autorizar -sin pedir permiso a nadie- las reediciones de sus historietas semanales en comic-books de la editorial Quality, que comenzaron en la revista Police Comics (donde se publicaba Plastic Man) en1942. Ese mismo año, en plena Segunda Guerra Mundial, el artista es convocado a unirse al ejército y deja a The Spirit en manos de sus ayudantes (entre los que estaban Jules Feiffer, Lou Fine, Jack Cole y otros capos) para seguir dibujando, pero ahora como ilustrador de manuales, publicaciones técnicas e incluso tiras cómicas para consumo de los soldados.

Eisner regresa a la vida civil en 1945 y se encuentra a The Spirit bastante achatado por el trabajo de sus colaboradores. Con renovados bríos, toma las riendas de la serie y comienza a producir los verdaderos clásicos, los episodios que encumbraron al Spirit como uno de los mejores comics de todos los tiempos. En 1950, Eisner funda la American Visuals Corporation, una empresa dedicada a aquello que aprendió en sus tiempos en el ejército: la historieta como herramienta didáctica. De a poco, su producción se va volcando a la realización de manuales técnicos y material institucional, mientras en The Spirit trabajan más los ayudantes, e incluso Wally Wood, ya por ese entonces un grosso de la industria. Eisner abandona definitivamente la serie en 1951 y esta termina por extinguirse un año más tarde, el 5 de Octubre de 1952. Desde entonces, salvo en contadas excepciones, Eisner no vuelve a realizar comics de su máxima creación.

Veintiseis años más tarde, poco después de cumplir los 60, el maestro vuelve a escribir y dibujar historietas comerciales. Pero ahora corren otros tiempos y la etapa que se incia en 1978 con A Contract With God nos muestra a Eisner trabajando decididamente para el público adulto, lejos de las convenciones de género alguno y en un formato novedoso en los '70 y frecuente en la actualidad: la novela gráfica. En 1980 presenta Life in Another Planet, a la que le siguen The Dreamer, New York: The Big City, City People Notebook, To The Heart of the Storm, Invisible People, The Building, Dropsie Avenue, A Life Force, A Family Matter y las dos lanzadas este año, Last Day in Vietnam y Small Miracles. Eisner también realizó adaptaciones de clásicos literarios (Moby Dick, Don Quijote, etc.), varias historias breves (compiladas en el libro The Will Eisner Reader) y dos textos fundamentales para los profesionales de este medio: Comics & Sequential Art y Graphic Storytelling, donde el maestro da cátedra como sólo él puede hacerlo. Actualmente, Eisner vive en Florida, pero viaja muchísimo por todo el mundo. Por suerte, su energía es inagotable, con lo cual todo indica que tendremos Eisner para rato.

2.LA PRIMERA ETAPA

Las historias del Spirit que van desde el 2 de Junio de 1940 hasta la partida de Eisner al ejército en 1942 no son precisamente joyas del Noveno Arte. El estilo del maestro todavía no está plasmado y pendula sin demasiada dirección entre las dos grandes escuelas de aquel entonces (vigentes incluso aún hoy): Alex Raymond y Milton Caniff. A esta indefinición, Eisner suma algunos "vicios" típicos de la historieta destinada al entonces incipiente formato del comic-book y producida "con fritas" por legiones de muchachos inexpertos.

Los rasgos que emparentan a Spirit con los superhéroes son, en esta primera etapa, mucho menos superficiales que en la segunda. Proliferan los científicos locos y maléficos, los hechiceros y las excusas imposibles para que Ellen Dolan -la novia del héroe- sea secuestrada casi todas las semanas por distintos malhechores. Las aventuras del Spirit transcurrían en Central City, una típica ciudad de clase media, pero con una geografía que, con los años, llegó a incluir muelles y callejones capaces de rivalizar con los de Gotham City por su peligrosidad. El protagonista enmascarado era, en realidad, el joven criminólogo Denny Colt, a quien todos creen muerto por equivocación (ver Coleccionista de Orígenes). El muchacho aprovecha el error para eliminar su identidad civil y crear la del Spirit, un justiciero enmascarado que opera en la ciudad con la aprobación de la autoridad policial de la misma, encarnada en el Comisario Dolan, padre de Ellen. El elenco se completa con Ebony White, un chiquilín de raza negra que hace las veces de compañerito del héroe.

La fórmula del justiciero enmascarado con buena onda y sin poderes que combate a criminales menores y -en lugar de salvar al universo- defiende a la gente común, funciona pero no tanto. Mientras las tiras verdaderamente exitosas de la época (Flash Gordon, Li'l Abner, etc.) se publicaban en unos 500 diarios, el suplemento del Spirit sólo se repartía con veinte. Por suerte, Eisner retenía los derechos sobre su obra y lograba generar ingresos extra, por ejemplo, a través de la reedición de sus comics en editoriales como Quality o Fiction House. Y también por suerte, el bajón de calidad que sufrió la serie tras la partida de Eisner al ejército no afectó la popularidad de la misma como para hacerla peligrar. Por eso, cuando el maestro vuelve, más maduro, más afianzado y ya sin la responsabilidad de llevar adelante el estudio junto a Jerry Iger, está todo dado para que el Spirit se eleve hasta la cima.




3. REGRESO CON GLORIA

La segunda etapa de la serie comienza en Diciembre de 1945 cuando Eisner, de nuevo entre los civiles, retoma su creación. Y ahora sí, es otra cosa. Las historias se desprenden por completo de los clichés del pulp y el comic-book tradicionales, a medida que Eisner se vuelca a un tipo de historias que -según su propia definición- lo acerca a la obra de autores como O«Henry y Ambrose Bierce. Los climas se enrarecen, por momentos se impone una atmósfera sórdida, tipo novela negra, y por momentos priman la comedia, la parodia, el humor negro y el disparate por sobre la acción. Los "malos" dejan de serlo, o por lo menos abandonan la pose del clásico villano de los comics, con la única excepción del siempre esquivo Octopus. Las "amenazas" que le quitan el sueño a Denny Colt son ahora hombres y mujeres comunes, empujados al delito por un entorno social desfavorable, o por la ambición más vulgar y más difundida en las sociedades que rinden culto al éxito. Eisner tampoco tiene problema en dejar de lado por un momento la trama (o en continuarla a lo largo de más de un episodio) para bucear en las motivaciones, el pasado y las miserias de cada uno de estos antagonistas. Esto hace que, muchas veces, el Spirit sea apenas un testigo de las tragicomedias que protagonizan estos pobres tipos y estos minones infernales que, para desgracia de Ellen Dolan, son sin duda las mujeres más sexies de la historia del comic yanki.

El dibujo también demuestra una madurez apabullante. A las influencias de Caniff y Raymond, se suman ahora las de George Herriman (Krazy Kat) y Elzie Segar (Popeye), que le permiten al autor un manejo mucho más ajustado e impredecible de los recursos humorísticos, para lo cual también resulta muy útil su gran dominio de la pantomima, la expresión facial y la sátira. Eisner hace magia con el pincel y regala climas, texturas y sombras hasta entonces impensados. Sus calles son húmedas y sucias y muchas veces se manchan y humedecen con sangre (el Spirit, cabe aclarar, sangra de lo lindo cada vez que lo surten, y eso es bastante a menudo).

Pero el verdadero salto cualitativo está en la narrativa, en la arriesgada composición de las páginas, en el milimétrico ciudado con que el autor elige los enfoques, en el fluir de las viñetas con una naturalidad pasmosa, en la personalísima construcción de las splash-pages con las que abre cada episodio. La revolución de Eisner no es sólo cosmética. También sacude las bases del medio que ahora domina como nadie. Muchos de estos aspectos del buen hacer del maestro se aprecian mucho más en las reediciones de su obra en blanco y negro, ya que el color que se utilizaba en los diarios de fines de los '40 era todavía muy precario y opacaba, en muchos casos, la magnitud del dibujo de Eisner.

Con el correr de los años, Eisner suma personajes, explora nuevas temáticas y aprende (enseña) cada vez más. Hasta que llega el día en que el sólo concepto del justiciero enmascarado lo aburre, le parece poco creíble y, cansado del intenso ritmo de producción, se dedica a otra cosa. El 29 de Julio de 1959, Eisner le dice adios al Spirit y lo deja -una vez más- en manos de sus ayudantes. Y un año después, con la serie ya con los días contados, vuelve brevemente para colaborar con el legendario Wally Wood en la saga de Denny Colt en la Luna (Julio-Octubre de1952), que resultó la última. Todo indicaba que esta historia había llegado a su fin.

4.LA LEYENDA CONTINUA

En 1965, trece años después de la última aparición del Spirit, se dan dos hechos totalmente imprevistos. Gracias al nuevo furor de los superhéroes generado en gran medida por la Marvel de Stan Lee y Jack Kirby, la revista Playboy encarga al prestigioso humorista (y ex-ayudante de Eisner) Jules Feiffer una serie de artículos sobre los clásicos del género, que alcanzan una gran repercusión y generan por parte del público una genuina demanda de nuevas aventuras de estos viejos paladines, especialmente del más simpático de todos, el Spirit. Pronto todos los artículos (y las primeras apariciones de los héroes reseñados por Feiffer) aparecen en un libro, The Great Comic Book Heroes. La también popularísima revista Newsweek dedica una tapa a una extensa investigación sobre el fenómeno de los comics y, una vez más, la creación de Eisner sale muy bien parada.

Tras rechazar varias ofertas para retomar su vieja serie, Eisner acepta la del New York Herald Tribune, que le encarga una historia nueva del Spirit para la revista que se edita junto al diario del 9 de Enero de 1966 (un día antes del debut de la serie de TV de Batman), y que incluye otra investigación sobre el auge de los comics.

El producto final es extrañísimo. Se trata de apenas cinco páginas, realizadas en blanco, negro y aguadas, con un dibujo simplemente magistral. La acción no está ambientada en Central City, sino en New York y tanto Spirit como sus amigos (Ellen, Ebony y el Comisionado Dolan) aparecen 14 años más viejos que la última vez que los vimos. Como si esto fuera poco, la trama gira en torno a las elecciones para intendente de New York: Spirit se enfrenta a una conspiración burocrática para proteger a John Lindsay, un político tomado de la vida real y que, de hecho, asumía ese día como intendente de la ciudad, tras ganar las elecciones. La historia resultó un éxito arrollador y, curiosamente, no fue reeditada en los EEUU sino hasta 1999.

Siempre en 1966, la demanda de material de este clásico casi desconocido por una nueva generación de comiqueros, motivó a la editorial Harvey (la de Casper y Richie Rich) a editar un número especial con dos reediciones de historias clásicas y una aventura nueva, creada ad hoc por el maestro Eisner. Las ventas fueron mediiocres y el n°2 fue el último. Unos años más tarde, a principios de los '70, Eisner recibió otra catarata de ofertas: en 1973, el editor underground Dennis Kitchen le pidió permiso para reeditar viejas aventuras del Spirit en blanco y negro y Will no sólo accedió, sino que produjo una historia nueva de cuatro páginas titulada The Capistrano Jewels. Stan Lee intentó comprarle al Spirit para sumarlo a la creciente legión de superhéroes Marvel y mientras Eisner lo pensaba, Jim Warren (editor de Creepy y Vampirella, entre otras) le ofreció crear la Spirit Magazine para reeditar viejos episodios en blanco y negro. Las dos propuestas eran incompatibles entre sí y Eisner optó por la de Warren. Así, en 1974 salió el n°1 de Spirit Magazine. La revista recopilaba episodios de la segunda etapa de la serie, ahora en blanco y negro y con grises aplicados, para beneplácito de Eisner, quien siempre manifestó su preferencia por el blanco y negro. El maestro produjo muchas de las portadas de esta edición y, cuando Warren decidió cancelarla luego de 18 números, Eisner volvió a contactarse con Kitchen cuya editorial Kitchen Sink Press había crecido lo suficiente como para sustentar un proyecto de mayor envergadura. Kitchen continuó el magazine hasta el n°41 y luego lanzó una nueva colección, esta vez en formato comic-book, a color y con la consigna de reeditar en orden cronológico toda la producción del Spirit posterior a la Segunda Guerra. Así lo hizo a lo largo de 87 entregas, a las que luego sumó los diez números de una serie dedicada a los primeros años de la serie. Entre Warren, Kitchen, pitos y flautas, las reediciones del Spirit se mantuvieron en las bateas ininterrumpidamente entre 1974 y 1993. No es poco, si recordamos que se trata de una serie cancelada en 1952.

5.LAS ULTIMAS DECADAS

Desde su regreso al mundo de los comics comerciales, Will Eisner dibujó cientos de portadas, pin-ups, posters, avisos e ilustraciones varias con su más célebre personaje. Sin embargo, y a pesar de las presiones para retomarlo, las ocasiones en las que el maestro autorizó nuevas aventuras del Spirit fueron muy pocas. En 1980, los editores de Kitchen Sink, por entonces responsables de la Spirit Magazine, debían soportar a diario el asedio de los fans que pedían a gritos nuevas aventuras del justiciero. Con el consentimiento y la complicidad de Eisner, pusieron en marcha un extraño proyecto, que vería la luz el año siguiente, en el n°30 del magazine. A partir de una primera página íntegramente creada por Eisner, más de cincuenta artistas tomaron la posta para colaborar en un cadaver narrativo (al estilo de El Comic de Nunca Acabar) que se extendió a lo largo de 36 páginas. Algunos autores realizaron páginas completas, otros apenas una viñeta, y algunos guionistas aportaron diálogos y bloques de texto, como para figurar.

Como suele suceder, el guión se fue progresivamente al carajo y el resultado final es divertido, pero no trascendental. Vale destacar, eso sí, los aportes de Michael Gilbert, Berni Wrightson, Frank Miller, Alan Weiss, Bill Sienkiewicz, Brian Bolland y Richard Corben, entre otros. En 1998, Kitchen Sink reeditó la historia en el especial Spirit Jam y la complementó con las cuatro páginas que Will Eisner realizó en 1985 en conjunto con Dave Sim y Gehrard para el Cerebus Jam. La historia enfrenta a Spirit con Cerebus y es, hasta la fecha, la última historieta de Denny Colt en la que participó su creador.

También en 1998, Kitchen Sink lanzaba con bombos y platillos el n°1 de The Spirit: The New Adventures, una serie regular donde autores contemporáneos brindaron su versión del clásico de Will Eisner. Al incluir varias historias cortas (más algún pin-up) en cada entrega, los distintos números son bastante desparejos, pero el promedio de calidad es más que aceptable. El proyecto contó con la aprobacion de Eisner y dejó como saldo magníficas colaboraciones de Alan Moore (todo el n°1 junto a Dave Gibbons y parte del n°3 junto a un inspiradísimo Daniel Torres), Neil Gaiman (n°2), Kurt Busiek, Brent Anderson, Mark Schultz, David Lloyd y Mike Allred (todos en el titánico n°4), Paul Chadwick (n°5), John Ostrander, Tom Mandrake y Scott Hampton (n°6) y Jay Stephens y Paul Pope (n°7). La serie se canceló tras el n°8, cuando quebró la editorial, con el n°9 íntegramente terminado, pero inédito aún hoy. Una pena.

¿Qué le depara el futuro al Spirit? Muy probablemente, un team-up con Batman. Este proyecto se venía conversando incluso cuando Eisner estaba en Kitchen Sink y ahora, dada la muy buena relación entre el maestro y la DC (que encaró desde 1999 la reedición en formato de lujo de todo The Spirit y todas las novelas gráficas de Eisner), el team-up está más cerca que nunca. Ojalá se concrete.

EL HERMANO PERDIDO

Durante 1947, Will Eisner atravesaba un período sumamente creativo y disfrutaba de una excelente pasar económico gracias al éxito de The Spirit, las reediciones de la editorial Quality y sus comics educativos e institucionales. Es entonces cuando, junto al dibujante Alex Koktsky, crea a Nubbin, un chiquito lustrabotas, con la idea de venderlo como tira diaria. Pero Nubbin rebota en todas las agencias y Eisner intenta reformularlo como suplemento dominical, al estilo del Spirit. Tampoco funcionó. Ahora, el artista decidió lanzarse como editor y publicar él mismo una línea de comics, que arrancó con Kewpies (dibujada por Lee Ames) y Baseball Comics (junto a Jules Feiffer y Tex Blaisdell), y que Eisner planeaba continuar con varios títulos más, entre ellos Nubbin the Shoeshine Boy. Pero las ventas no ayudaron y Eisner abortó el experimento editorial de inmediato.

Entre el material de Nubbin ya preparado, varios episodios contaban con apariciones del detective John Law, bastante parecido al Spirit, excepto por un parche en un ojo en lugar del antifaz. Eisner pensaba darle protagonismo a este personaje, e incluso intentar comercializarlo en un suplemento para diarios, el formato en el que había logrado su gran éxito. Pero el fracaso de su línea editorial lo desalentó y, financieramente exhausto, prefirió seguir con The Spirit. Luego tuvo la idea de reciclar los episodios de John Law ya terminados para integrarlos a la serie de Denny Colt y, retoques mediante, así lo hizo. La clásica historia Bring in Sand Saref (1950) no es otra cosa que un episodio de John Law reciclado por los ayudantes de Eisner, quienes por error olvidaron colorear los guantes azules de Denny Colt, e incluso olvidaron cambiar el parche por el antifaz en una viñeta (obviamente, esto se corrigió en reediciones posteriores).

Con John Law olvidado incluso por el propio Eisner, la editorial Kitchen Sink rescató todo el material existente de este curioso "clon" del Spirit para un one-shot publicado en 1983.

COLECCIONISTA DE ORIGENES

El primer origen del Spirit coincide con su primera aparición. Aquí, el joven criminólogo Denny Colt es bañado por un extraño líquido, mientras persigue a un perverso científico, el Dr. Cobra. Al aparentar estar muerto, el forense lo declara como tal y lo sepultan en el cementerio de Wildwood. Pero Colt resulta estar vivo, ya que el fluído sólo lo dejó momentáneamente en animación suspendida. La idea de seguir "muerto" lo sedujo y adoptó, para su lucha contra el crimen, la identidad del enmascarado Spirit. Hasta ahí, todo bien. Cuando Eisner vuelve del ejército y retoma la serie, una de sus primeras movidas es un recuento del origen del personaje (13 de Enero del '46). Aquí, el origen incorpora dos elementos: se menciona al padre de Denny, también criminólogo, y se establece que el Dr.Cobra es un notorio asesino internacional, con más de diez mil muertos en su haber gracias a su Agua Mortal.

La tercera versión del origen fue creada por Eisner para el comic editado en 1966 por Harvey Comics, que contaba con dos reediciones y una historia nueva. Esta vez, se explica en detalle el plan del Dr. Cobra para apoderarse de Central City y se menciona que este está aliado con otro genio del crimen, Octopus (quien en realidad debutó en la serie mucho después, cuando Cobra ya estaba muerto). Otro toque de Eisner incorpora a Ellen Dolan en esta primera historia cuando, originalmente, la hija del Comisionado y Denny se conocían recién en el segundo capítulo.

Un poco para hacer honor a este tema de las versiones múltiples del origen del Spirit, Alan Moore y Dave Gibbons dedicaron una de las historias cortas realizadas para el n°1 de Spirit: The New Adventures a revelar nuevos aspectos de aquel infausto enfrentamiento entre el Dr.Cobra y Denny Colt. Está bieeeeeen!

  
por Andrés Accorsi
Este artículo fue publicado originalmente en la revista Comiqueando # 48

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