Para hablar
de esta mítica revista hay que remontarse a un poco antes de 1956,
cuando Héctor G. Oesterheld, café de por medio, cambia figuritas con
el editor Césare Civita, dejándole a Bull Rockett y llevándose al
Sargento Kirk y a su dibujante (Hugo Pratt) a la aventura de una
publicación.
NACE FRONTERA
"Tenía la idea de sacar unos
libritos, de aprovechar el nombre y el prestigio ganado con los
guiones y los personajes. En principio quería sacar novelas de Kirk
y Rockett. Anduvieron bien y el editor propuso que sacáramos una
revista".(H.G.O.)
El sello editorial que albergó a esta colección
de libritos y más tarde a las revistas, fue la editorial Frontera,
cuyo inseparable logo (el indio oteando el horizonte) fue obra del
gran Joao Montini. Corría el año 1956.
EL ORIGEN DE UN
NOMBRE
Luego de la propuesta del editor y de una charla (con
asado incluído) se decide la creación de las dos primeras revistas
de la editorial: Frontera, que nace primero, y Hora Cero. Al
respecto de esta última, Pablo "Indio" Pereyra (jefe de arte)
cuenta: "Se propuso ponerle de nombre Ataque o Combate. Yo propuse
Hora Cero. Me parecía que la Hora Cero es el comienzo de la guerra
moderna, la cuenta regresiva para lanzarse a la aventura".
En
Mayo de 1957 aparece el No.1 de Hora Cero Mensual. El éxito le
sonríe y a los pocos meses, el 4 de Septiembre del mismo año aparece
el primer Suplemento Semanal de Hora Cero, que duró hasta el No.116,
de Noviembre de 1959. El 1958 aparece Hora Cero Extra, primero
bimestral, luego quincenal y finalmente mensual.
LOS
PERSONAJES
Son tantos y tan importantes, que sólo haremos una
somera mención. Estaban Ernie Pike, aquel corresponsal de las
humanas historias de guerra y su hermano Buster; Rolo el marciano
adoptivo, que sirvió de gérmen para El Eternauta, la mejor historia
jamás contada; Sherlock Time, el detective de lo oculto; el
papillonesco Cayena; Randall; Amapola Negra, etcétera, etcétera. Y
entre los dibujantes se destacaban Hugo Pratt, Solano López, Alberto
Breccia, Arturo del Castillo y, más tarde, los primeros trabajos de
José Muñoz, Leo Durañona, Juan Giménez y tantos otros. ¿Qué más se
le puede pedir a una publicación?
EL CIELO Y EL INFIERNO
El
final de la época dorada de Frontera es incomprensible a los ojos
del lector, porque llega justamente en el momento de gloria de la
editorial. HGO cuenta "El imprentero hacía una edición clandestina,
que vendía por su cuenta. Nosotros oficialmente llegamos a una venta
alta, que era de 80 a 90.000 ejemplares y encima el imprentero, muy
astuto, nos iba endeudando cada vez más. La venta alcanzaba para
pagar, pero no tanto". Por su parte, Pereyra recuerda que HGO había
sacado una revista (Papito nos cuenta, Mamita nos cuenta) que, a
pesar de estar muy bien hecha, fue un rotundo fracaso que contribuyó
aún más al deterioro de la editorial. Con la decadencia vino el
éxodo de los más importantes dibujantes: Pratt, Breccia y Solano
López comienzan a trabajar para el exterior. La Editorial Ramírez se
queda con los títulos de Frontera por falta de pago en 1961 y más
tarde, a fines del '62 son vendidos a Vea y Lea. Finalmente Hora
Cero cierra sus puertas en 1963, con el No.77 de Hora Cero
Extra.
En 1990, Ediciones de la Urraca relanza el título a manera
de homenaje, pero el intento dura sólo seis números.
Hora Cero:
Nombre mítico y paradójico que marca el principio y el fin de la
edad dorada de la aventura argentina.