TEBEOSFERA DICIEMBRE DE 2002
  
CARNE ARGENTINA
  

Guión y dibujo: varios autores

Concepto, arte y diseño editorial: La Productora (Angel Mosquito, Cristian Mallea, Carlos Aón, Jok, Diego Agrimbau, Dante Ginevra, Gervasio, Luis Guaragna, José Mazzone, Martín Larreategui y Federico Reggiani)
URL:
www.laproductora.com.ar/
Edición: Under Press / Cómic
Editor: Christian Osuna
Redacción: C/ Augusto Figueroa, 17, 28004, Madrid,
www.astiberri.com/ / editorial@undercomic.com
Diseño: Carlos Aón y Jok
Prólogo: Cristian Mallea
Edición en rústica, con lomo | 24 x 17 cm. | 68 pp. | b/n, con cubiertas en color | 5,25 €
  

Una de las particularidades de la historieta es que es un medio que permite transmitir ficciones en imágenes con antelación a otros, antes que el cine, antes que la televisión, y he aquí que en mayo de 2002 ya disponíamos de las primera impresiones sobre el estallido social ocurrido en Argentina tras la crisis sufrida en el año 2001. Esas historietas reflejo de los días finales del año 2001 fueron desarrolladas por La Productora y editadas valientemente -por tratarse de un producto arriesgado, difícil de vender- por Christian Osuna bajo su sello Under Cómic.

Es La Productora el sello argentino que mejores historietas está ofreciendo en el comienzo del siglo XXI porteño. La competencia la establecen los cómics rescatados editados por Colihué o Ancares, y los sellos más jóvenes EFX (Camulus), Animal Comix (Animal Urbano), Paralang Comics (4 segundos), Comiqueando Press (Bruno Helmet), o ediciones Samizdat (Caballero Rojo), entre otros. Todos ellos se hallan interesados por el desarrollo de modelos aventureros y heroicos, en géneros heredados de EE UU y de Italia. Pero la oferta de La Productora resulta más consistente si se busca una historieta más comprometida, más "autóctona", más propia (como Morón Suburbio, como Road Comic), aunque esto no ha de tomarse como un hacer parcelas de actitudes creativas. Por ejemplo: Jok, uno de los integrantes de La Productora, elabora guiones para Camulus; o, por ejemplo, Zecchin y Valdearena, autores de ese jocoso «slice of life» que es 4 segundos, también alojan sus historietas en Ultra, una cabecera de Ivréa de gran tirada aún en 2000 (25.000 ejemplares bimestrales) y que compartía páginas con las futuristas aventuras de Oberto y Brito ("Convergencia") o de Sosa y el estimulante Bobillo ("Anita").

Carne argentina es un tebeo más comprometido con el momento social, a modo de historieta usada como arma de contestación, no tanto repleta de carga ideológica como transida de rabia y de denuncia de un estado: el de carencia. Y lo hace de modo colectivo, con esa naturaleza que Oesterheld pregonaba para sus héroes. Para ello, sus autores no afilan los lápices, los usan romos y nervudos; porque lo que prima es la plasmación de la necesidad, la de amar, de mantener cierta mitología sólida a la que aferrarse (el fútbol), la de encontrar soporte y esperanza para una sociedad que se quiebra.

Lo anterior, que es lo que transmite la historieta de Jok, se refuerza con la obra de Mosquito, elaborada con viñetas de apretura, amargas, que ante el tener y el no tener, sólo permiten atisbar el entusiasmo en la rapiña astuta. El magnífico historietista Mallea ilustra a continuación la impotencia que hubo tras el cacerolazo y ante la represión; algo similar logra Aón con sus gruesos trazos negros que nos recuerdan al Breccia más inquietante. Esta expresividad marcada, desafiante, cruza por las viñetas de Reggiani / Gervasio para describirnos un rapto absurdo, un ejemplo de una convivencia surrealista a la que no se apuntan soluciones, ante la que no cabe opción al optimismo. También hay lugar para representar la humillación de quienes se saben degradados, enrasados con la plebe, devueltos a un estrato de la masa al que nunca desearon regresar (por más que se sea un neoliberal con corazón socialista).

Apenas si hay clamor ideológico en Carne argentina, no obstante. Solamente, y acaso, en la historieta que cierra el libro de cómics, de Guaragna, la cual nos dejar ver rescoldos de un pasado revolucionario, intelectual, en sus viñetas. Como el descriptor final, de un país aquejado por la riqueza que se descontroló y corrompió poco a poco, que sucumbió bajo la fuerza de las armas y que terminó asimilando a sus héroes con la colectividad anónima, como en la consigna montonera de Oesterheld: el héroe es el grupo.

Es el presente tebeo un buen agrupamiento de historietistas interesantes. Es también un buen ejemplo de historieta con carácter y con velos de denuncia, útil. Comprometida en su forma, en su fondo y también en sus objetivos como producto, por lo que habría que aplaudir al editor madrileño Christian Osuna, que se arriesgó a traernos una pequeña muestra de la aún excelente historieta que se hace en Argentina a pesar de la crisis.

DETALLE DE LAS HISTORIETAS

Prólogo, por Cristian Mallea - página 3
Glosario de argentinismo / glosario de la crisis, por D. Agrimbau - página 4
"Los colores del campeón". Guión y dibujos de Jok - páginas 5 a 16
"Los devoran los de afuera". Guión y dibujos de Angel Mosquito - páginas 17 a 28
"20-12-02". Guión y dibujos de Cristian Mallea - páginas 29 a 34
"Los inadaptados de siempre". Guión de Mallea, dibujos de Aón - páginas 35 a 42
"Uno de los Pibes". Guión de D. Agrimbau, dibujos de Dante Ginevra páginas 43 a 52
"El Corralito". Guión de F. Reggiani, dibujos de Gervasio páginas - 53 a 60
"Perché". Guión y dibujos de Luis Guaragna página - 61 a 66
  
por Manuel Barrero
Artículo publicado originalmente en Tebeosfera 021005
/ http://www.tebeosfera.com
  
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