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Washington,
abril de 2002 (ANC-Utpba).- En línea
con la política comunicacional acordada
entre el Gobierno de Estados Unidos y los principales
grupos de la industria cultural y del entretenimiento
de ese país, el Departamento de Defensa
estadounidense se convirtió en asesor
y directo colaborador para la producción
de un conjunto de series de televisión.
La muestra de ese entendimiento se verá
el próximo martes 30, cuando la cadena
de TV Columbia Brodcasting System (CBS), controlada
por el grupo Viacom, ponga en el aire un episodio
de la serie JAG, en la que escenificará
el juicio a un supuesto terrorista de Al Qaeda
ante un tribunal militar, y cuyo guión
contó con el asesoramiento del Pentágono,
según un informe del periodista Javier
Del Pino publicado en el diario madrileño
El País.
Ese capítulo se convertirá de
hecho en la única referencia visual de
la comparecencia ante los tribunales de los
discípulos de Bin Laden detenidos en
Guantánamo, "dado que la Administración
ya ha anunciado que permitirá la entrada
de periodistas al tribunal real, pero sin cámaras
ni grabadoras", sostiene Del Pino.
La participación del Pentágono
en la producción de guiones fue reconocida
por un alto mando de ese organismo militar al
explicarle al diario estadounidense The New
York Times que "ofrecemos nuestra ayuda
cuando pensamos que es bueno para el interés
del departamento, luego depende de los productores
aceptar o no nuestras sugerencias. Si no lo
hacen, nos sentimos menos inclinados a ayudarles".
El episodio de JAG se desarrolla en un barco
de guerra estadounidense, en donde el fiscal
y el abogado debaten sobre el derecho del acusado
a las protecciones constitucionales y sobre
aceptar como prueba las confesiones obtenidas
en largas horas de interrogatorio con métodos
sospechosamente violentos.
JAG, que siempre tuvo la colaboración
del Pentágono, al permitirle rodar sus
capítulos en portaviones o usar material
militar real, logro un alto nivel de audiencia
después de los atentados contra las Torres
Gemelas ocurridas el 11 de septiembre de 2000,
al estar en esta temporada entre las diez series
más vistas.
Junto a JAG hay al menos tres series más
que cuentan con la colaboración del Pentágono:
Perfiles desde la primera línea, un documental
con visos de drama sobre soldados repartidos
por el mundo puesto al aire por la cadena ABC;
Piloto de combate americano, que la CBS estrenó
hace una semana, y el reality de la cadena musical
VH1 Diarios militares, con imágenes de
los soldados grabadas por ellos mismos con pequeñas
cámaras digitales.
Luego del atentado a las Torres Gemelas, los
principales ejecutivos de la industria cultural
de los Estados Unidos acordaron esta semana
con el gobierno del presidente George Bush la
elaboración de contenidos para películas
y series de TV acordes a las necesidades que
imponen los intereses globales de ese país.
En encuentro participaron unos 40 ejecutivos
de primera línea de la llamada industria
del entretenimiento, entre los que se encontraban
Rupert Murdoch (News Corp.), Sumner Redstone
(CBS-Viacom), Sherry Lansing (Paramount) y ejecutivos
de las compañías DreamWorks (Spielberg),
HBO (AOL Time Warner) y Showtime.
"La Casa Blanca tiene un gran respeto por la
creatividad de esta industria y reconoce su
impacto y su habilidad para educar tanto dentro
del país como fuera", señaló
el portavoz del Gobierno Ken Lisailus a la salida
del encuentro.
"Apoyo el hecho de que Hollywood se sume a ayudar
como pueda en esta guerra", dijo Jack Valenti,
presidente de la Asociación Americana
del Cine, quien precisó que "si la historia
es buena, me parecería apropiado hacer
películas que muestren el heroísmo
de las fuerzas armadas de los Estados Unidos".
A lo largo del siglo pasado, la industria cultural
de los Estados Unidos se convirtió en
la exportadora del producto inmaterial más
rentable de ese país, su modo de vida,
sus valores y su ideología, que ayudaron
en gran medida a que pudieran luego avanzar
sobre el planeta con el resto de los productos
materiales. Desde
los valores sociales del individualismo, el
héroe aislado, el neoliberalismo, hasta
sus festejos culturales, sus ciudades y sus
barrios, pasando por su estética, su
música y su visión del planeta,
tuvieron en la exportación de los productos
de la industria cultural unos de los mayores
vehículos de comunicación. Por
ANC-Utpba
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